8/2/12

Capitulo primero: capitulo único.


Extraño los bares, las mujeres sin prejuicios (por no decir otra cosa), la mariguana barata, los amigos, la comunión en combate, la esclavitud por inferior, los acompañamientos fúnebres en multitud, el calor en el invierno y la frescura del verano, las huidas de mi casa, la llegadas al hogar, los retos, los gritos, los golpes, los abrazos, las carisias, las mentiras y las verdades descaradas y crudas.



Poco entretenido es acordarse de todo eso que en algún momento fue rutina o mejor dicho… fue tradición.



Sin embargo.

Sin embargo las oportunidades aparecen en cantidades exorbitantes, el único problema es que son transparentes y es muy difícil verlas (de eso se trata). Vi una de estas oportunidades, callo como de mi ateísta cielo, tal vez, solo tal vez, es probable volver a tener todo lo anterior convertir esos nostálgicos recuerdos en anhelados momentos.

Pero temo y mucho, no hay garantías y si no funciona caeré, de muy alto y tal vez se me terminen de romper las piernas, eso seria lo mejor, lo peor es que no soy ningún mártir, no merezco perdón, no merezco ni tampoco pretendo ninguna clase de respeto. Mi única motivación es el milagro que no existe, o el abrazo que no tengo.


Escuche por ahí que alguien dijo, //Después de los 18, uno es responsable de su cara// a mi pesar es verdad, llego el momento de crecer, un poco tarde lo se, si caigo, caeré con honor, como uno más del montón.


Es hora de moverse, las balas están rebotando muy cerca de mi corazón.