20/7/11

Malditos sean ellos que tanto rabia me provocan.








Amigos que se van, amigos que mueren y amigos ya no recuerdo, son lo peor que me pudo haber pasado, me indujeron y obligaron a recordar la mas execrable etapa de mi vida, con sus actos (creo que involuntarios), pero no les agradezco, los envidio, los detesto, los quisiera sepultados, hoy se festeja el día del mismo, hoy se va mi alegría y regresa mi memoria para atormentarme con recuerdo felices de mi infancia y mi pasado, lejano o no…


Porque los recuerdos tristes entristecen, porque los recuerdos alegres nos desesperan porque sabemos que no va a volver a suceder, por eso estamos condenados a sufrir una eterna angustia, como señores pensadores que somos, **mientras aprendo peor me siento. **


Con el tiempo aprendí a no confiar en nadie, y mucho menos en mis amigos.


Porque dura es la vida, duro es el mundo y aquellos a los que tanto aprecio, no me ayudan a vivir mejor y no sirven como consejeros.


¿Pero porque los aprecio? ¿Por qué lo extraño?, no lo se, tampoco se si quisiese saberlo, puesto que cansado de aprender estoy, cansado de querer despejar mis dudas, aunque es algo inevitable, insipiente y porque no, ambivalente también.


Y no esta exento de necesidad, que sobrepasa el cansancio, tolerante de puro fatigado, y ambicioso de conocimiento, insaciable intelectual y voraz consumidor de cosas sin sentido alguno.


Fijemos fecha y hora, la pre cordillera es el lugar dijo alma fuerte, los estaré esperando, para decirles que realmente los necesito a pesar de el tormento, porque eso me regala dolor y aprendizaje, pero lo más importante, me invitan a seguir y a no desertar de esto a lo que llamamos vida.