
Me encontré con una compañera de la primaria, estoy hablando de 1999 aprox.
Después de las presentaciones me invito tomar una cerveza, le dije que no, que no tenía plata, insistió e insistió y entramos al primer bar que cruzamos.
Me conto de su vida, de su trabajo y sus finalizados cursos de no sé que (sociología deduzco) me conto sobre su familia, madre, padre, y hermano (el cual me repugna)
Me conto que tuvo un hijo, que ella se estaba por casar con un tipo que conoció en una fiesta de egresados a la cual la habían invitado.
Lo mismo que me conto acerca de ella misma me lo conto del tipo con el que había decidido compartir el resto de su vida.
Fue un monologo que duro poco mas de 1Na hora…
Cuando termino (Como era de esperarse) pregunto
-Y vos luchi -pregunto sonriendo- . . . ¿qué. . . es de tu vida? Pasaron varios años, me imagino que tendrás mil cosas para contar, asique dale desembucha.
Hui, hui rápido, me fui tan apurado que me olvide de respirar, con tristeza, con dolor y culpa. Con temor y terror, y con el cerebro mas ennegrecido que nunca.
¿Qué decir? ¿Qué contestar?
Pasaron poco mas de 10 años y yo sigo aca.
Pago por mi vida menos de lo que vale y no hago nada para aumentar su valor, solo pienso, ¿en que? En que no podría ser peor.
Una visión obscura y precipitada dirá ELDER.
Tiene razón. . . . . . . . . . . .
Pero 10 años, no es poco tiempo.